Un error muy común es pensar que un currículum vitae (cv) es algo que hacemos una vez y ya está listo para mandar cada vez que haga falta. Grave error. Un curriculum operativo, útil y eficaz debe ser un documento flexible y que hemos de modificar y alterar a nuestro antojo cada vez que lo consideremos necesario.
¿Por qué? Muy fácil, nuestro currículum debe adaptarse lo máximo posible a cada oferta de empleo a la que optamos, o bien al tipo de empresa a la que deseamos ofrecer nuestros servicios. Hay que tener muy claro que el objetivo fundamental de un buen cv es ayudarnos a buscar trabajo, llevándonos a una entrevista de trabajo donde podamos demostrar personalmente nuestra valía personal, conocimientos, cualificación,…
Veamos, un cv debe reunir de manera concisa y clara todos los datos relevantes de nuestra vida profesional (formación, experiencia, conocimientos, etc.), sin exageraciones ni invenciones. Ahora bien, la cantidad de información, así como la forma de ordenarla y presentarla debe ser una cuidada y pensada elección personal, adecuada a cada ocasión.
Vayamos por partes. Información personal imprescindible sólo es nuestro nombre y apellidos, así como los datos de contacto, el resto puede variar. Por ejemplo, ¿Necesitan saber nuestra edad o estado civil? Es posible que, de entrada, la edad sea un obstáculo para ser seleccionados. Pues no la ponemos, así, en el caso de que demos el perfil los obligamos a entrevistarnos y quien sabe…
Con los apartados formación y experiencia tenemos que ser cuidadosos. Que piden experiencia y tenemos mucha, pues nada la experiencia laboral en cabeza. Que tenemos poca pero una sólida formación en los campos referidos, pues la formación específica bien destacada al principio. Ah, y no olvidéis que un buen currículum debe ser breve, si cabe todo en una página mejor que mejor. Pensad como un responsable de recursos humanos de una empresa. Un cv que permita obtener un perfil bien definido de la persona de una sólo vistazo se vende mucho mejor que un tocho de unas cuantas páginas. Y no por más largo va a ser más efectivo.
Lo mejor es que preparéis un “documento madre” o “cv en bruto” donde tengáis vuestra información, desde la más a la menos importante, sin importar la extensión en páginas. Este documento debe serviros como plantilla base para ir construyendo el cv más idóneo para cada ocasión, seleccionado sólo aquellos elementos que sean relevantes para el proceso de selección u oferta. Mucho cuidado con las faltas de ortografía y la gramática. Si tenéis dudas, que lo lea algún amigo o familiar y lo corrija, que no os de vergüenza, mejor un tirón de orejas de un conocido que un cv en la basura (ya hablamos de algo relacionado en un post anterior).
Pensad en el cv como una herramienta para buscar trabajo, pero enfocadlo como una navaja suiza, siempre cambiante y llena de recursos, mejor que como un martillo o un simple destornillador. Antes de mandarlo a una oferta o autocandidatura, informaros sobre la empresa objetivo, ver que tipo de gente trabaja allí, que formación tiene, … y ahora dadle un toque a vuestro currículum para que se ajuste mejor a lo que están buscando.
Desde Activa Empleo vamos a dedicar una serie de posts al curriculum vitae aunque, en principio, no vamos a explicar con detalle como hacer uno. En Internet existen multitud de plantillas de cv donde poder elegir. De todos modos, si lo demandais podemos plantearlo para un futuro próximo.
En el próximo post hablaremos de las distintas opciones que tenemos a la hora de mandar un currículum y esperar que sea leído.